Training on learning disabilities

for parents and teachers.

New strategies and methodologies

and ICT contribution.

2015-1-ES01-KA201-015806

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EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE

- Siguiendo a Russell Barkley podemos afirmar que el profesorado puede incidir, modificar, cambiar, minimizar las conductas del alumno con TDAH sobre todo:

  1. Cambiando el ambiente y ajustando los estímulos al alumno TDAH.
  2. Manejando las consecuencias de sus conductas.
  3. Entrenando en algunas estrategias para que mejoren sus funciones ejecutivas, su tiempo de demora, su inhibición, su lenguaje interno y su autorregulación emocional.
  4. Poniendo en marcha medidas de adecuación del currículo ajustadas a sus necesidades concretas: metodología, actividades, temporalización, instrumentos y procedimientos de evaluación.

CAMBIANDO EL AMBIENTE Y AJUSTANDO LOS ESTÍMULOS AL ALUMNO TDAH.

a. Estructurar el ambiente:

  • Órdenes:
  1. Elegir el momento y la situación.
  2. Hacer que pare lo que esté haciendo antes de escuchar.
  3. Conseguir que mire, asegurar su atención a la orden.
  4. Una sola, clara y formulada en positivo.
  5. Tono de voz firme y utilizar el contacto físico (cercanía)
  6. No entrar a dar explicaciones, argumentar o razonar.
  7. Que se repita la orden en alto como autoinstrucción.
  8. Repetir sólo dos veces y ser sistemáticos.
  9. Obligarle a hacerlo a la tercera con guía y acompañamiento físico: que se sienta capaz, cumpla la orden y no llegar al castigo
  • Normas:
  1. Consensuar cuáles, cuántas y las consecuencias por su incumplimiento. . Usar señales visuales como recordatorio.
  2. Proporcionar un recordatorio externo verbal del adulto y que el niño lo repita como auto-instrucción.
  3. Cumplir con las consecuencias, tanto por cumplimiento como por incumplimiento.
  4. Realizar un proceso de resolución de problemas. . Proceso de error-corrección durante la ejecución y no sólo corregir al final.
  • Hábitos:

Son más inmaduros y no tienen los hábitos básicos bien adquiridos. Necesitan: Más recuerdo, más de nuestra presencia y acompañamiento físico para su cumplimiento; y por ello más ensayos con nuestra supervisión.

b. Externalizar e Internalizar la información:

  • Externalizar: convirtiendo la información que le llega en algo físico, tangible.
  1. Poner recuerdos visuales (dibujos, post-it o notas)
  2. Utilizar marcadores de tiempo (relojes, temporalizadores, cronómetros, relojes de arena…canciones y música…)
  • Internalizar: haciendo de modelo, y trabajar para que el resto de la clase también lo sea, haciendo uso de:
  1. auto-instrucciones como auto-guía.
  2. inhibir la respuesta inmediata y utilizar la reflexión.
  3. autorregulación emocional en situaciones difíciles.

MANEJANDO LAS CONSECUENCIAS DE SUS CONDUCTAS:

“Si no nos anticipamos y no adaptamos el ambiente a las dificultades del alumno con TDAH, nos encontraremos con las conductas inadecuadas y con el fracaso”

a. Las técnicas operantes (manejo de las consecuencias): refuerzo, extinción, tiempo fuera, castigo…son POCO eficaces en los alumnos con TDAH.

- Para que sean MÁS EFICACES deben ser:

• Más frecuentes

• Más inmediatas

• Más persistentes

• Más intensas

• Más contingentes

• Más tangibles

 

b. Su problema en muchas ocasiones es no poner en marcha lo que sí saben.

- Si no lo saben hacer, ¿por qué castigar?

- Si lo saben hacer y es un problema de falta de atención o de impulsividad lo que impide que lo hagan, ¿por qué castigar?

Por eso es más eficaz actuar en positivo y ante los fallos no poner la confianza en la sanción, sino en el PROCESO DE REFLEXIÓN.

c. Es necesario que el niño con TDAH “se sienta sentido”:

El profesorado puede: Alegrarse con el alumno, conectar con él, confiar, apoyarle, darse cuenta de cómo sufre y lo pasa mal y compadecerse ante su sufrimiento y dificultades; estar a su lado, formar equipo, estar vinculado. Todo esto hará que el niño “se sienta sentido”.

d. Ante un mal comportamiento del alumno con TDAH tendremos que ser coherentes, marcando los límites y asegurando que haya una consecuencia, pero:

* El castigo NO ha de ir “in crescendo” por el hecho de que no funcione.

* De nada sirve si no hay un proceso de reflexión detrás, donde:

  • se escuche al alumno.
  • se empatice con su dificultad de control emocional (rabia/ira)
  • se le ayude a generar alternativas para el futuro.
  • se le acompañe para que nuestra presencia le incentive a aplicarlas.
  • se revise con él la ejecución.
  • se le refuerce por haberlo intentado.
  • y se vuelva a iniciar el proceso si no fue eficaz.

ESTRATEGIAS DEL ALUMNO PARA MANEJAR CONDUCTAS

a. Inhibición de la respuesta:

- Programa “Párate y Piensa”: entrenamiento ante una señal visual de Stop, para parar su respuesta y seguir las instrucciones.

  • Me paro
  • Observo: ¿qué ha ocurrido? ¿cómo lo sé? ¿cómo lo puedo solucionar?
  • Decido: ¿qué alternativas se me ocurren? ¿qué consecuencias tiene cada una de ellas? ¿cuál es la mejor?
  • Actúo
  • Evalúo

b. Entrenamiento en Auto-instrucciones

- Para la adquisición del lenguaje interno, como regulador de la conducta.

- Más eficaz si el profesor en clase también lo utiliza y se convierte en la voz de la mente de sus alumnos:

  • Definición del problema, tarea, meta, objetivo. ¿cuál es mi problema?
  • Guía de la respuesta: pasos a seguir, planificar. ¿cuál va a ser mi plan?
  • Proceso error-corrección: chequear, monitorizar. ¿estoy siguiendo mi plan?
  • ¿cómo lo estoy haciendo?

- Evaluación final:

  • ¿cómo me ha salido?
  • ¿cómo lo sé?
  • ¿he seguido mi plan?

c. Modelado Cognitivo

- El profesor puede ser un modelo eficaz que soluciona problemas hablándose a sí mismo en alto, siguiendo los pasos de las auto-instrucciones.

- Cualquier situación puede ser una oportunidad para ofrecer el modelo de un adulto que:

“no sabe hacer una cosa; que tiene dificultades y dudas; que se para a pensar; que utiliza su mente y se habla a sí mismo en voz alta para pensar mejor; que se motiva para conseguirlo, que se evalúa y se refuerza por intentarlo; por lo que ha hecho bien: y ante los fallos busca nuevas soluciones.”

d. Imaginar el pasado y el futuro

- El profesor pide a su alumno que visualice el recuerdo de alguna situación del pasado similar a la que en ese momento tiene que enfrentarse.

- El profesor le ayuda a fijarse en los estímulos significativos: ej. el tono de voz, la expresión de la cara y la postura de la persona que nos da una orden para que obedezcamos “ya” y lo que significa si ignoro esa cara, eso tono y ese gesto; y lo que ocurriría si lo hiciera bien.

- Este mismo procedimiento puede ser usado visualizando el futuro: ¿qué pasaría si…?

e. Autoevaluación reforzada

- Los alumnos con TDAH tienen facilidad para sobrevalorar su trabajo: “siempre lo han hecho todo, lo han hecho bien y no ha habido ningún problema.”

- Pero cuando hay mucha carga emocional negativa (miedo, ansiedad, agobio, enfado) tienden a infravalorarse, a verse de forma muy negativa, como incapaces de pensar, por lo que “nada les va a salir bien”.

- Para ayudarles a realizar mejor las tareas escolares y mejorar su rendimiento podemos:

f. Vigilancia cognoscitiva

- Es un procedimiento para aumentar la capacidad de mantenerse en la tarea y estar concentrado.

- Se necesita un dispositivo acústico o temporalizador que cada cierto tiempo fijado por nosotros emita una señal, que el alumno identificará como el momento de “evaluar”:

  • ¿estoy o no centrado en la tarea?
  • ¿en qué estoy pensando?

- Al principio del entrenamiento, el tiempo se ajusta a las dificultades del alumno. Si tiene muchas los tiempos serán muy cortos, 4 – 5 minutos, conforme vaya progresando se amplía el tiempo de la señal.

- El uso de este procedimiento hace que el propio alumno chequee de forma automática su ejecución, sin necesidad de la señal acústica.

- Una modificación puede ser que la señal sea para que toda la clase tenga el “momento de la autoevaluación”.

g. Resolución de problemas.

- Proceso cognitivo mediante el cual se aprende a tomar decisiones para resolver de manera eficaz dificultades sociales o escolares, guiándose por una serie de pasos.

- Es bueno para trabajarlo en las tutorías, pero es más eficaz si lo usamos próximo al acontecimiento conflictivo – in situ – iniciándose con situaciones sencillas de baja carga emocional.

- El profesor guía al alumno a reflexionar respondiendo a estas preguntas:

   · Definición del problema:

  • Tipo: ¿cuál es el problema? ¿qué ocurrió?
  • Causas: ¿por qué se originó?
  • Implicación personal: ¿qué tengo yo que ver con lo ocurrido?
  • Regulación emocional: ¿cómo me he sentido? ¿cómo me siento ahora?
  • Consecuencias: ¿qué consecuencias tiene lo que he hecho?
  • Autoevaluación: ¿cómo lo he hecho? ¿qué pienso de mí mismo?.

   · Metas:

  • ¿cuál es mi objetivo?

   · Generación de diferentes alternativas:

  • ¿cómo lo puedo solucionar? Se hace una lluvia de ideas
  • ¿qué otras soluciones podría utilizar…? ¿y cuál más se me ocurre?

   · Valoración de las diferentes alternativas: para elegir la mejor alternativa, ver los pros y los contras.

  • ¿conseguiría lo que me he propuesto? (objetivo)
  • ¿cuál es la mejor? ¿la más segura? ¿la más eficaz?...

   · Toma de decisión:

  • ¿cuál vamos a utilizar?

   · Ejecución.

   · Evaluación continua: monitorizar si seguimos el plan

  • ¿qué tal lo estoy haciendo?
  • ¿estoy utilizando la alternativa que he elegido?

   · Evaluación final:

  • ¿cuál es el resultado? ¿cómo me siento? ¿y los demás?...

h. Autorregulación emocional.

- Un niño con TDAH parece sentirlo todo de modo “amplificado”. Tanto las emociones positivas como las negativas.

- A menudo los niños con TDAH manifiestan una espiral de emociones negativas muy intensas:

  • Miedo a fracasar: en los exámenes, a no ser invitado a un cumple, a volver a hacerlo mal, a la nota en la agenda, etc.
  • Vergüenza: de la pregunta que no saben contestar sintiéndose “tontos”, por la tontería que han dicho sin pensar, por la regañina delante de todos.
  • Rabia: por la incomprensión, acumulación de acontecimientos negativos, la acumulación de sanciones que creen injustas.
  • Tristeza: por sentirse incompetente, fracasado e impotente: “haga lo que haga no consigo cambiar nada”.

- Todos sabemos que alguien que se siente: triste, enfadado, avergonzado, con ansiedad o miedo “piensa peor”.

Este “pensar peor” en un niño con TDAH se agrava aún más por las disfunciones ejecutivas que dificultan la regulación y expresión de sus emociones.

- Necesitamos enseñarles Regulación Emocional: ayudarles, acompañarles, enseñarles, entrenarles, prepararles para:

  • Reprimir conductas inapropiadas.
  • Auto-apaciguamiento y regulación de la alerta fisiológica.
  • Volver a centrar la atención.

Para ello tenemos que dedicar el tiempo que sea necesario para ayudar al niño a calmarse. NO sólo ante la rabia y las explosiones de ira, sino también ante la ansiedad o miedo, vergüenza o tristeza, prestando más atención a estas emociones porque tienen también efectos muy importantes en el niño y su entorno.

- ¿Qué hacer y cómo hacerlo?:

o Entrenamiento específico:

  • Relajación y respiración.
  • Yoga, meditación, mindfulness (atención plena). * Trabajar con las emociones: identificarlas, correlacionar con las sensaciones del propio cuerpo, aprender a expresarlas, hablar de ellas. * Parar la respuesta: inhibirse.
  • Mandar mensajes mediante auto-instrucciones hacia el cuerpo: “tranquilo, ya pasó”, etc.
  • Visualización del control, la calma, el éxito. * Lugar seguro: imaginarse en el lugar donde él se sienta calmado, habiendo sido entrenado previamente.

o Ante las reacciones de rabia, ira:

  • Calmarse y esperar a que se calme.
  • No entrar en sus debates.
  • Conocer su historia personal.
  • Ponerse en su lugar.
  • No invadirle como persona. No abroncarle.
  • Escucharle.
  • Posponer la intervención de reflexión hasta que su sistema límbico se calme.
  • No realizar la sanción, crítica, etc. en público.

o Introduce la relajación/mindfulness/yoga en tu rutina diaria de clase:

- Puedes usar cualquiera de los programas editados en el mercado que te darán una guía específica para ayudarte a introducir estas técnicas en tu clase.

- Lo importante es que crees un espacio o un tiempo para la meditación en clase o en la rutina escolar diaria ya que como dice Maureen Garth, 2012 “los niños necesitan sentirse seguros. Cuando aprenden a meditar aprenden que esa seguridad puede partir de ellos mismos, de su mundo interior. Si les enseñamos a meditar, el mundo que les rodea puede ser un mundo diferente”.

- Coordina tu intervención con el profesorado de Educación Física, Educación Plástica y Musical si consideras que estas áreas pueden ser un contexto más apropiado para realizar esta tarea.

- En cualquier caso estas son algunas IDEAS MARCO que pueden orientar tu intervención:

  • Procura usar música relajante como sonido de fondo y una luz tenua en la clase.
  • Usa un tono de voz relajado, habla despacio y enfatiza las frases que quieras destacar.
  • Al principio es normal que los niños se rían al hacer estas actividades ya que no suelen estar acostumbrados a ellas. Deja que rían y explica que esta actividad funciona mejor y es más agradable si están tranquilos y en silencio y concentrados, y por ese motivo vamos a intentar entre todos estar calmados y escuchar con atención.
  • Procura no obligar a los niños a cerrar los ojos si inicialmente no quieren hacerlo. Explica que cerrar los ojos ayuda a concentrarse y escuchar con atención e invítalos a hacerlo, a probar a hacerlo así. Pero deja claro que no es obligatorio hacerlo si no se sienten cómodos o seguros ya que poco a poco lo estarán.
  • Anímales a adoptar una postura correcta que puede ser tumbados en el suelo, pero también sentados con sus brazos y manos en una postura relajada evitando que las piernas estén cruzadas y los brazos extendidos y apoyados sobre ellas con las manos en una postura cómoda.
  • Si persistes en esta práctica los niños entrarán en la rutina y empezarán a sentirse seguros física y psicológicamente, y pedirán hacerlo con regularidad porque experimentarán los beneficios de estas técnicas en su vida diaria.

o Sieguel y Bryson (2012), en “El cerebro del niño” nos proponen una intervención educativa para el desarrollo pleno del cerebro que aportamos aquí de forma breve:

- Integrar los cerebros derecho e izquierdo:

  • Primero conectar con el niño: que se sientan sentidos; cerebro derecho con cerebro derecho.
  • Luego redirigir: ahora puedes dirigirte mejor al hemisferio izquierdo y poner límites de lo que no puede hacer.
  • Poner nombre: a lo que está pasando para domarlo.

- Integrar el cerebro superior y el inferior:

  • No enfurecer más: no ir directo a la orden/norma, dar tiempo para que pueda razonar.
  • Activar el cerebro superior: hacer preguntas, negociar, hacer que piensen ellos.
  • Usarlo para que no se pierda: no decidir por ellos, ejercitarlo con preguntas.
  • Moverlo para que no se pierda: puede calmarse corriendo, saltando, bailando, etc.; usar el movimiento del cuerpo para conectar otra vez con el cerebro superior.

- Activar la memoria:

  • contar lo doloroso ayuda a tener más control emocional sobre ello.
  • practicar el recuerdo de acontecimientos importantes para que integre la experiencia, no para humillar, reprochar o avergonzar.

- Integrar la persona:

  • fijar la atención en el futuro: hacia donde quieren ir.
  • recordar las explosiones como pasajeras.
  • prestar atención a los niños en los sentimientos y pensamientos que hay en su interior.
  • ejercitar la visión de la mente para hacer conscientes a los niños de estos tres cerebros para que les ayude a tranquilizarse y fijar la atención en lo que quieren.
  • tomar el conflicto como fuente de aprendizaje y construcción en la persona.
  • pasarlo bien con ellos y garantizar que tengan experiencias emocionales positivas con el adulto.