Training on learning disabilities

for parents and teachers.

New strategies and methodologies

and ICT contribution.

2015-1-ES01-KA201-015806

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¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA?

El concepto de Inteligencia no está libre de controversia. Hay millones de definiciones. Debido a que el interés de este trabajo no es la investigación científica, sino ayudar a los padres y profesores a que éstos contribuyan a un mejor aprendizaje del alumnado, especialmente aquel que tiene dificultades específicas de aprendizaje, aquí nos conformamos con dar unas ideas básicas que nos permitan centrar el tema.

Así pues, el concepto de inteligencia ha ido variando en función de los cambios sociales, científicos y culturales.

En sus inicios, el concepto de Inteligencia estaba muy relacionado con la supervivencia del grupo y se consideraba inteligente y superior aquella persona que tenía la capacidad y la habilidad para aunar o reunir a la colectividad y mejor podía hacer avanzar a la comunidad.

En 1912, Stern propuso medir lo que él denominó "Cociente de Inteligencia" (CI), es decir, la proporción entre la edad mental y la edad cronológica multiplicada por 100. Estas pruebas de inteligencia se extendieron por Estados Unidos y se empezaron a aplicar con mucha frecuencia en las prácticas educativas tanto de Estados Unidos como de Europa Occidental. Posteriormente, algunos psicometristas, como Thurstone (1938) y Guilford(1986) rebatieron la visión más clásica de la inteligencia unitaria y cuantificable, ya que dichos autores consideraban que el intelecto humano abarcaba diversas habilidades psíquicas.

En 1997, Howard Gardner aporta una visión pluralista de la mente en base a unos criterios más amplios y diversos: “La capacidad de resolver problemas y/o productos habituales que son importantes en un ámbito cultural o en una comunidad" (Gardner, 1997) o “Potencial biopsicológico para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor en una cultura" (Gardner, 2000).

La orientación crítica de Gardner, hacia el concepto tradicional de inteligencia, está centrada en los siguientes puntos (Luz, 2010):

· La inteligencia ha sido normalmente concebida dentro de una visión uniforme y reductiva, como un constructo unitario o un factor general.

· La concepción dominante ha sido que la inteligencia puede ser medida en forma pura, con la ayuda de instrumentos estándar.

· Su estudio se ha realizado de forma descontextualizada y abstracta, independientemente de los desafíos y oportunidades concretas y de los factores situacionales y culturales.

· Se ha pretendido que es una propiedad estrictamente individual, alojada sólo en la persona, y no en el entorno, en las interacciones con otras personas, en los artefactos o en la acumulación de conocimientos.

Esta teoría se ha conformado como la actual filosofía de la educación, que se fundamenta en la idea de la necesidad de tener una nueva actitud hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por otra parte, desde el punto de vista educativo, esta teoría se sustenta en las ideas de Dewey (1897/1987), Montessori (1909/2004), Décroly (1927/1987) y los principios de la Escuela Nueva y la Educación Progresista, que concretamente, y según M. Gómez (2013), son:

- “Existen muchas y distintas facultades intelectuales, o competencias, cada una de ellas, con su propia historia de desarrollo.

- Hay áreas del cerebro que corresponden, al menos, a ciertas formas de la cognición. Hay además, una organización neural acorde con la noción de distintos modos del procesamiento de información.

Estas diferentes inteligencias o modos de procesar la información no son mejores ni peores entre sí, son capacidades diferentes. Por lo tanto, hay que valorar también como ''inteligente'' capacidades que tradicionalmente no están “valoradas” en la escuela. De esta forma damos la oportunidad de demostrar de lo que son capaces a alumnos que tradicionalmente estaban “fuera del sistema”.