Training on learning disabilities

for parents and teachers.

New strategies and methodologies

and ICT contribution.

2015-1-ES01-KA201-015806

PREGUNTAS FRECUENTES

QUÉ ES LA DISGRAFÍA Y SÍNTOMAS

La disgrafía es un trastorno de aprendizaje que afecta a la escritura y no se explica por discapacidad cognitiva, sensorial o motora, ni por falta de estimulación o instrucción adecuada.

Los síntomas son una escritura con errores, torpe, que a la persona le supone mucho esfuerzo. Las alteraciones más frecuentes del grafismo suele afectar al espaciado, tamaño, ligaduras, interlineado, trazo, que hacen muy difícil su lectura. Otros síntomas secundarios son la postura inadecuada, presión incorrecta de útiles de escritura.

ORIGEN Y CONSECUENCIAS QUE TIENE PARA EL ALUMNO

El origen de las dificultades disgráficas puede explicarse desde distintas variables:

- Trastorno de la lateralización (ambidiextrismo, zurdería contrariada o lateralidad cruzada) puede ocasionar déficit escritor.

- Trastornos en la base motriz de la escritura por deficiencias en el desarrollo motor (coordinación, equilibrio, tono muscular) que afectarán a la grafía.

- Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que puede manifestar dificultades secundarias en la grafía por factores de impulsividad, falta de planificación, movimiento excesivo.

- Déficits en la integración visoespacial, ocasionará desórdenes en la direccionalidad, en la adecuada orientación sobre el papel, en la proporcionalidad, interlineado,…)

- Dificultades emocionales pueden proyectarse en una escritura inestable, con intensidad del trazo alterado, tamaño de la letra atípica, inclinación peculiar.

- En ocasiones factores de tipo pedagógico como es la exposición a exigencias escritoras sin respetar los ritmos madurativos del alumno puede ocasionar la formación de inadecuados hábitos gráficos.

Para los niños con dificultad en estos procesos, el acto de escribir es complicado, lento y fatigoso. Sin ayuda, podrá tener dificultades en todas las actividades escolares, ya que la escritura es una competencia básica en el proceso aprendizaje a lo largo de la escolarización.

CÓMO PODEMOS AYUDARLE

Es importante conocer e identificar las dificultades que tiene el niño para poder ayudarle. Para ello la evaluación psicopedagógica realizada por los servicios de orientación, a demanda del tutor/a o de la propia familia, es el primer paso para esa identificación de necesidades específicas de apoyo educativo y para la orientación sobre estrategias educativas que le ayuden a superar y/o compensar las dificultades que presenta en relación a la escritura y en ocasiones también en otras áreas de aprendizaje que puedan estar afectadas.

El conocimiento de las dificultades ayudará a las familias a comprender el esfuerzo que le supone al niño realizar determinadas tareas, y los sentimientos de frustración e impotencia ante los que se enfrenta día a día. Ayudará a evitar descalificativos injustos respecto a la actitud general frente al aprendizaje, que solo contribuyen a deteriorar la relación padres-hijos y a generar problemas de conducta, actitudes negativistas, pasividad, agresividad, rebeldía,…Estar en contacto continuo con el equipo docente, principalmente a través de la figura del tutor, es fundamental para ir ajustando las estrategias establecidas en el informe psicopedagógico y las orientaciones de la observación del propio tutor y de la información aportada por la familia sobre la evolución del niño.

Por otro lado, desde el ámbito familiar se pueden realizar muchas actividades relacionadas con la autonomía y el juego que redundarán positivamente en mejorar la coordinación y el tono muscular de la mano: jugar a modelar plastilina, amasar pizza, aprender a coser botones, hacer pulseras con gomas y abalorios, aprender a hacer lazadas, trenzas y nudos, aprender a manejar el cuchillo, poner las pinzas de la ropa, manejar destornillador y otras herramientas, y un largo etcétera de posibilidades.

Las dificultades con la escritura no han de impedir que el niño aprenda y tenga éxito escolar si se adoptan las medidas necesarias y se fomentan sus puntos fuertes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es importante tener siempre presente anteponer el cuidado de los aspectos personales (autoestima, seguridad, habilidades sociales, comunicación,…) a las dificultades escolares. Por ello es fundamental utilizar un lenguaje positivo, demostrar confianza en sus posibilidades y ofrecerle ayuda para abordar las dificultades que pueda presentar.